La hoja de cálculo que nadie mantiene
Empieza en enero con buena intención y en marzo ya nadie la abre. Al final del trimestre nadie sabe quién puso el depósito ni quién pagó la última bombona.
Cada gasto se reparte al apuntarlo, el saldo de cada uno se calcula solo y liquidar el mes son dos transferencias, no doce. Los turnos de limpieza rotan sin que nadie tenga que recordarlos.
Oferta de lanzamiento: el plan completo, gratis hasta enero de 2027. Sin tarjeta.
Lo que pasa sin esto
Empieza en enero con buena intención y en marzo ya nadie la abre. Al final del trimestre nadie sabe quién puso el depósito ni quién pagó la última bombona.
Tú le debes a Marta, Marta le debe a Luis y Luis te debe a ti. Cuatro personas pueden generar doce transferencias donde bastan tres.
Sin un turno escrito, la limpieza la acaba haciendo quien menos aguanta el desorden. Y esa es, por orden, la primera causa de mal rollo en un piso.
Cómo se resuelve
Pones el importe, quién lo pagó y entre quiénes va. El reparto se hace al céntimo —sin céntimos perdidos por redondeo— y el saldo de cada uno se actualiza al momento.
Al cerrar el mes te decimos exactamente quién le paga a quién y cuánto, con el menor número de movimientos posible. Nunca más de una transferencia por persona menos una.
Basura, baño, cocina: se crean una vez con su periodicidad y aparecen solas cada semana a nombre de quien toca. Cada uno ve lo suyo con su vencimiento.
La lista es de todos, y cuando alguien va y paga el tique, la compra se marca, la despensa se repone y el gasto se reparte entre quienes toque. En un paso.
Cómo se ve en la práctica
Preguntas
El saldo de cada persona es lo que ha pagado menos lo que le correspondía. A partir de ahí se calcula el conjunto de transferencias más corto que deja a todo el mundo a cero — nunca más de una por persona menos una.
Sí. En cada gasto eliges entre quiénes va: la cena de tres, el internet de los cuatro o la compra de los que estaban ese fin de semana.
Se liquida su saldo y se le quita del piso. Su histórico de gastos se conserva para que las cuentas anteriores sigan cuadrando.
Para ver su saldo y marcar sus turnos, sí — y entrar es solo pinchar un enlace que llega al correo, sin contraseñas. Podéis empezar dos y añadir al resto cuando queráis.
Creas el piso, invitas a tus compañeros y apuntas el primer gasto. Ni tarjeta ni permanencia.