La hoja de cálculo que solo abre uno
Siempre acaba siendo la misma persona la que apunta, la que recuerda y la que reclama. Y esa persona termina harta antes que nadie.
El recibo de la luz lo domicilió uno, la compra grande la pagó otro y el sofá lo adelantó un tercero. A final de mes nadie se acuerda de nada y la conversación es incómoda justo porque nadie tiene los números.
Lo que pasa sin esto
Siempre acaba siendo la misma persona la que apunta, la que recuerda y la que reclama. Y esa persona termina harta antes que nadie.
Repartir 84,37 € entre tres da 28,123333. Redondear a ojo hace que falte o sobre un céntimo, y la suma deja de cuadrar justo cuando alguien la revisa.
A le debe a B, B a C y C a A. Sin ordenarlo, cada uno hace su pago y acaban moviéndose el triple de transferencias de las necesarias.
Cómo se resuelve
Pones el importe, quién lo pagó y entre quiénes va. El reparto se hace en céntimos enteros con el método del resto mayor, así que la suma de las partes es siempre exactamente el total. Ni un céntimo perdido por redondeo.
Cada vez que se mira, se recalcula desde los gastos. Eso significa que corregir un importe de la semana pasada arregla los saldos al momento, en vez de dejar un desajuste que nadie sabe de dónde viene.
Al liquidar te decimos exactamente quién le paga a quién y cuánto, con el menor número de movimientos posible: nunca más de una transferencia por persona menos una.
Si usáis la lista de la compra, al marcar el tique como pagado el gasto ya entra repartido. El caso que más veces se olvida apuntar deja de depender de que alguien se acuerde.
Un mes en un piso de cuatro
Se crea el hogar en menos de un minuto y decides luego si os hace falta algo más.