El extracto del banco no es un registro
Sirve para ver si entró, no para saber a qué mes correspondía, si se pagó completo o si quedó la mitad pendiente de un acuerdo verbal.
La renta entra casi siempre. Casi. Y ese «casi» es lo que obliga a mirar el banco cada mes, a recordar si el de marzo llegó tarde y a reconstruirlo entero cuando toca declarar.
Lo que pasa sin esto
Sirve para ver si entró, no para saber a qué mes correspondía, si se pagó completo o si quedó la mitad pendiente de un acuerdo verbal.
Aplicar un porcentaje a mano deja céntimos de diferencia cada mes. Doce meses después, la cifra del recibo y la del banco no coinciden y nadie sabe por qué.
«Llevas dos meses sin pagar» es una conversación distinta si puedes decir exactamente qué meses, cuánto y desde qué día.
Cómo se resuelve
Salen del contrato con su importe y su vencimiento, y no se pueden duplicar: la base impide dos recibos del mismo mes, que es el error clásico de apuntar el cobro dos veces.
Si se paga la mitad, se registra la mitad. El estado no se elige a mano: se calcula de lo cobrado, así que no existe un recibo «pagado» con cero euros.
Cada recibo pendiente dice desde cuándo lo está. Sin cuentas mentales y sin discusión sobre qué día vencía.
Pones el porcentaje que toque este año y la renta nueva se calcula al céntimo, una vez. Redondear recibo a recibo es lo que hace que al final del año no cuadre nada.
El mes, de principio a fin
Se crea el hogar en menos de un minuto y decides luego si os hace falta algo más.